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5 consejos para hacer bien una pizza

12 de octubre de 2020

A la mayoría de nosotros se nos hace agua la boca con la sola mención de la palabra Pizza. Y es que, en el mundo de la gastronomía es difícil encontrar un plato tan versátil y delicioso. Además casi todo el mundo puede preparar en casa echando mano de ingredientes bastante económicos. Por lo tanto, hacer bien una pizza requiere de poco y mucho. Acompáñanos en este post para que veas de qué va.

Evidentemente, existen excelentes trattorias en las cuales los pizzaioli preparan auténticas delicatessen que nosotros los mortales estamos lejos de emular. Sin embargo, pocas personas saben que el origen de la pizza es tan humilde que cualquiera puede preparar una excelente pizza con pocos ingredientes y la técnica correcta.

Consejos para hacer bien una pizza

Hacer bien una pizza requiere la conjunción de varios elementos, además de los ingredientes adecuados, un buen amasado y el horno correcto.  Así que, la clave que estás buscando para crear esta pizza perfecta, está en el cuidado que le pongas a los pequeños detalles, así que te aconsejamos seguir nuestros consejos. 

1. Pon especial énfasis en la masa

No puedes hacer bien una pizza, si no preparamos una buena masa. Así que debes olvidarte de las masas precocidas y congeladas de las tiendas ¡Debes amasarla por ti mismo!  Dicho esto, lo primero que debemos elegir es la harina. Un básico que funciona perfectamente es la harina blanca de fuerza 00, la cual es ideal ya que aporta muy buena estructura.

Otro aspecto muy importante para hacer bien una pizza es no subestimar a la levadura. Para empezar, debes saber que  las levaduras son microorganismos capaces de transformar los azúcares en otras sustancias mediante un proceso llamado fermentación

La levadura se incorpora a la mezcla con la finalidad de que la masa expanda su volumen y se vuelva más ligera, pero colocar más levadura de la necesaria puede ser terriblemente desastroso. 

Entonces, ¿Cuánta levadura se debe colocar?. Eso dependerá del tipo de levadura que utilices. Básicamente existen 3 tipos de levadura: Levadura fresca, levadura seca y levadura química. Las dos primeras se emplean en panadería y la levadura química es utilizada en repostería. 

Como regla general para hacer bien una pizza debes recordar que la levadura seca es mucho más potente que la levadura fresca. Por lo que puedes sustituir 1gr de levadura seca por cada 3 gr de levadura fresca

2. Aplica correctamente las técnicas del amasado

Solamente de este tópico podríamos escribir un capítulo completo en un libro de cocina. Sin embargo, a fines prácticos haremos un resumen sencillo de la técnica correcta de amasado para hacer bien una pizza:   

Lo primero que debemos hacer es separar una pequeña cantidad de agua (20ml), calentarla un poco y en ella disolver la levadura con ayuda de una cuchara. Luego, en un mesón limpio colocamos toda la harina y le hacemos un agujero en el medio a manera de volcán. 

Acto seguido vertemos la levadura tibia en el centro del volcán de harina y empezamos a amasar. Cuando se ha homogeneizado la mezcla se añade el resto del agua con la sal previamente diluida y se amasa desde afuera hacia el centro hasta que la masa se despegue de las manos.

Lo realmente vital en este punto es realizar varios ciclos de amasado. Con una pausa de aproximadamente 10 minutos entre cada uno para activar la levadura. Y finalmente estirar bien la masa en el molde para que la cocción sea uniforme.

3. Selecciona los mejores ingredientes

Existen pizzas de todos los sabores imaginables que van desde la sobria pizza napolitana hasta la controvertida pizza hawaiana. Sin embargo, la mayoría de los pizzaioli recomiendan como máximo el uso de 4 ingredientes para lograr la armonía entre los sabores. Sea como fuere, todas las pizzas tienen en común la salsa base, siendo las más comunes: la pesto, la  bechamel y, por supuesto, la de tomate.

Una mala salsa puede arruinar por completo la pizza. Por lo tanto queda prohibido utilizar salsas de tomate procesadas ya que contienen azúcares y conservantes que tiraran a la basura todo tu trabajo. Lo ideal, es hacer una passata de tomate casera, la cual básicamente es un concentrado de tomate al que se le elimina casi toda el agua.

En cuanto a las guarniciones el cielo es el límite, pero no olvides que en una buena pizza el queso es absolutamente indispensable. Por ejemplo, los quesos madurados van muy bien con el pesto. En cambio la mozzarella es más adecuada para la salsa de tomate y bechamel, lo primordial es equilibrar los sabores.   

4. Utiliza los utensilios correctos

La mayoría de los problemas que la gente tiene para  hacer bien una pizza es que la masa se reduce a medir incorrectamente la harina, y la peor manera de hacerlo es con una taza medidora. Las mejores recetas de pizza requerirán ingredientes por peso en lugar de por volumen.

¿Por qué es esto? Es porque la harina es comprimible. Por ello la recomendación es medir la harina y luego tamizar, al final terminarás con unas cuatro gramos de harina cuando la taza esté totalmente llena. Por otro lado, has de medirla sumergiendo firmemente esa medida de taza en una bolsa de harina y nivelar. Puede terminar con hasta seis gramos de harina en la misma taza. ¡Esa es una diferencia del 50%!

El uso de una báscula asegurará que no importa qué tan comprimida esté la harina, siempre usarás exactamente la cantidad correcta. No solo eso, sino que te permite medir sus ingredientes (harina, levadura, sal y agua) directamente en el mismo recipiente, lo que facilita la limpieza.

Te recomendamos esta báscula:

5. Explota ese calor

¿Por qué la pizza de la pizzería local sabe mejor que la que preparas en casa? Probablemente sea porque su horno está más caliente que el tuyo y no te permite hacer bien una pizza. Un horno más caliente conduce a un resorte de horno superior.

La fase inicial de horneado durante la cual las burbujas de aire y vapor dentro de la masa se expanden rápidamente causando que la masa se vuelva aireada y llena de agujeros. Un horno caliente también crea un mejor contraste entre el exterior nítido y ligeramente carbonizado y el interior suave como una nube.

Como mínimo, debes hornear las pizzas tan calientes como su horno lo permita, generalmente en el rango de 550 ° F. Pero si desea mejorar su juego aún más, considera un enfoque de calor más alto como un sartén-asador o un kit de conversión de parrilla. Esto sin lugar a dudas mejorará tu juego de la pizza en varios cientos de grados.

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